
- A partir de mañana quitese el cabestrillo y mueva el brazo normalmente (con las limitaciones propias del yeso, pero sin tener que llevar todo el día el brazo hacia arriba y colgado del pescuezo)
- El día 28 (a las 5 semanas de la fractura) corte usted la venda y quitese la escayola. Empiece a realizar movimientos con la muñeca, primero arriba y abajo y luego de rotación.
- Vuelva el 9 de enero.
Que deciros, salí de allí encantada con la noticia. Aunque un poco sorprendida por el carácter de autoservicio que había adquirido mi lesión. Lo que pensaba que ocurriría el 2 de enero, se me adelantaba unos días. Hasta la señora que me puso la célula se sorprendió de mi alegría y pensaba que no había entendido al médico: "Le quito la escayola, pero le voy a inmovilizar de nuevo el brazo, eh?". Que ya, que ya lo sabia, pero eso de llevar tan solo la mitad de peso en mi muñeca, del que llevaba soportando durante este largo mes, ya me hacia estar contenta :)
Luego me di cuenta de la fecha que era el 28 y esa fue mi fijación y aliciente durante esta larga semana. Ahí empezó mi gran mentira.
Después de recordar que el día señalado eran los santos inocentes, empecé a tramar mi inocentada colectiva. En principio no le conté a nadie lo de mi pronta liberación, les hice creer que hasta el 9 de enero, próxima cita con el trauma, no me quitarían la escayola. Luego pensé que mi hermana mayor podía ser mi cómplice, y más tarde metí en el saco también a mi padre, por eso de que no esta para sobresaltos ;) Les conté mi idea y claro, se unieron a mi causa y a eso de poder gastar una broma al resto de la familia.
La broma consistiría en que como cada domingo todos estariamos allí comiendo, y a mí se me cruzarian los cables, y empezaría a ponerme nerviosa diciendo que me picaba mucho el brazo, que ya no aguantaba más y que me quitaba la escayola ya. Ellos me seguirían el rollo, diciendo que no fuese loca y haciendo el consabido paripé. ¿Era una buena broma, verdad?
Pues de nuevo los virus han echo de las suyas y nos han mantenido todos estos días de cuarentena, cada uno en su casa. Así que la gran inocentada se quedó, en una bromita a mi hija mayor y a mi marido. Los dos con fiebre, sentados en el sofá y mirándome con cara de sorprendidos. El único comentario de Edu fue para mi hija: "Tú madre se volvió loca" y luego incluso me ayudó a cortar el vendaje. A lo que yo pienso que si llegó a decir que me quiero tirar por la ventana, quizás me la abre y encima me da un empujoncito, jajaja.
No se lo tendré en cuenta, porque ambos estaban pachuchillos. Luego baje a casa de mi padre, con la escayola en una bolsa y dispuesta a repetir la experiencia con mi hermana pequeña. Esta me conoce muy bien y aunque con cara de susto no paro de decir: "Anda que son los inocentes, que no me la das!!!"
Luego le intentamos liar una a mi cuñado. Le coloque la célula a mi hermana y le puse el vendaje. Mi cuñado no picó, pero los dueños de la cafetería donde suelen parar, no daban crédito a nuestra mala suerte. Cuando por fín me quitan a mi la escayola, ahora se hizo una fisura ella!!!. Pobres, al final fueron los únicos que picaron y aunque no nos la mereciamos, nos pusieron una tapa de aceitunas y patatas.
La vena bromista en este día para mi familia, antes era tradición. Sé de buena tinta, que determinada gente no se pasaría el 28 de diciembre por nuestra casa por miedo a las consecuencias y que algunas personas miran, ese día, de reojo el teléfono por miedo a que suene :P Pero bueno no es para tanto...
Algunas de las inocentadas que llevamos a cabo en "familia" era dejar que las visitas se fueran de casa con un muñequito de papel colgado en las espaldas, o realizar llamadas en nombre de un vecino o del guardia del garaje, sugiriendo que el coche del desafortunado inocente había sido rayado o tenia la ventanilla rota. Nuestras pobres víctimas o bien bajaban en el ascensor en camisón recordando a mitad de camino el día en que estaban o bien se vestían apresuradamente, salían a la calle, daban vuelta a la manzana para dirigirse a su garaje y recordaban justo al poner el pie en él, que ese día el coche estaba aparcado delante de su casa, jijiji
Bueno, pues esta vez, la broma no salio como esperábamos, pero reconozco que al menos lo pasamos bien durante un rato. Ya os dije que dejarme a mi ociosa, podía traer consecuencias. Y es que como bien dice el dicho: Cuando el diablo esta aburrido, mata moscas con el rabo.