Otro año más, en el colegio de mis hijas se celebró la fiesta del Magüestu. Aunque en otros centros lo celebraron hace casi un mes, aquí siempre se retrasa para hacerlo coincidir con la festividad de "La Milagrosa" y así matar dos pájaros de un tiro.


Este día también se desvelaron los nombres de los ganadores del polémico concurso de postales navideñas que convoca el colegio desde hace 4 años.
Digo lo de polémico, porque los padres (de los no premiados e incluso de los no participantes) nunca están conformes con el resultado y siempre buscan manos negras, ven confabulaciones o tratos de favor
Siempre he intentado inculcar a mis hijas que lo importante es participar, que nosotros nos sentiremos orgullosos de ellas siempre y sobre manera, cuando su trabajo ( dibujo, deberes, o cualquier otra tarea) denote su esfuerzo, mucho más allá de que resulten ganadores e incluso de que el resultado no sea el esperado. Así que desde la primera edición del concurso escolar recalque en Alicia (Laurita aún no iba al cole) el hecho de que no pensase que iba a resultar premiada, que iban a participar muchos
niñ@s y que para los de casa, su esfuerzo, el tiempo que le dedicó y el empeño que le puso, eran suficientes para ver en su postal una "gran obra" que poder exponer en nuestro salón o con la que felicitar virtualmente a nuestros amigos. No necesitó más explicaciones, le quedo claro que ella era buena en dibujo, pero que siempre podía haber alguien mejor, lo que no significa que su esfuerzo no valiera la pena. Entendió a la primera que en esta vida no siempre se gana. Así que, cuando resulto vencedora en la 1ª categoría de la primera edición del concurso, después de la alegría inicial, me "recrimino" un poquitín la poca fé que había tenido en ella ;P hay que fastidiarse!!!! jeje
Al año siguiente y de nuevo en la 1ª categoría (Preescolar) volvió a resultar ganadora Alicia. El año pasado, otro tanto de lo mismo aunque esta vez dentro de la 2ª categoría (1º, 2º y 3º de primaria)
Esta vez, la por entonces directora del centro, quiso reunirse conmigo para ofrecerme que la niña renunciase al premio, para acabar con las habladurías, para facilitarle la "vida" con algunos de sus compañeros, fieles papagayos de los comentarios que oyen a sus padres y crueles esbirros de la educación que maman en su casa.
Me ofreció darle un premio honorífico, pero como en las bases del concurso no incluían ninguna de esas cosas, decliné el ofrecimiento y le aconseje cambiar las bases en los años siguientes, para que no pudiera ganar el mismo niño dos años seguidos.
Antes de enviarnos la convocatoria de este año, algunos niños intentaron amedrentar a Alicia para que no participase. A veces diciendo que la postal se la hago yo, otras que la "baja" de internet, llamándola tramposa. Pobres ilusos, mi hija les hace caso omiso, porque tiene la conciencia muy tranquila y ese trabajo que hasta ahora le ha sido reconocido le lleva muchas horas de esfuerzo y dedicación. Quizás sus altísimas notas se deban a que me presento yo por ella a los exámenes... :)
La única diferencia que existe entre la postal de ella y la de muchos de sus compañeros, es que Ali cuenta con mi apoyo incondicional, y la oriento sobre lo que le puedo quedar mejor o peor, pasando a su lado tres y cuatro horas mientras que otros padres están de pingü (de bares, cafetería, viendo la tele) por ahí. No veo en ello nada malo, puesto que algunos niños hacen la postal en la clase de pintura a la que acuden desde pequeños. ¿Que padre no orienta a sus hijos en sus deberes o le corrige algo para que lo haga mejor?
También me leo las bases, le proporciono el material y le comento o propongo alguna idea. Algunos padres no leen ni las bases, puesto que sus hijos no presentan el DIN A4 doblado a la mitad y ponen en el exterior el nombre, en vez de hacerlo en el interior para proteger así al autor y hacer la elección sin ningún tipo de coacción o favoritismo.
Pero somos nosotras las criticadas...
Hace aproximadamente un mes que las niñas vinieron con las bases del nuevo concurso. En ellas y haciendo uso de mi propuesta del año pasado, permitían presentarse a todos los alumnos, aunque los ganadores de ediciones anteriores no pudieran optar al premio (nunca más en su vida escolar en el centro) , eso sí, si el jurado (2 padres, dos alumnos y dos profesores) creía que alguno de ellos presentaba un trabajo destacable, podría llevarse una mención especial.
Desde ese momento Alicia volvió a ser pasto de las críticas, y por que no, de las burlas de los de siempre, que ahora encima se regocijaban en que como este año ella no podía ganar, ellos serian los premiados. Tengo que decir que gracias a dios y a la familia (que mafioso suena esto) mi hija pasa de ellos, como vulgarmente se dice, como de la m****a.
Ahora llega lo mejor, ante la atónita mirada de los envidiosos, de los padres que no saben respetar al prójimo y que se escudan en mentiras, de todos aquellos para los que resulta más fácil decir a los niños que todo esta amañado y no que en esta vida a veces se pierde, ante todos ellos y leyendo las bases para que no hubiera equivocaciones, mi niña se llevo una mención de honor. También se la otorgaron a un niño de su clase que era la primera vez que concursaba y no pudo ganar por emplear en la postal fotos de niños (los derechos de la postal ganadora se ceden al centro, son impresas y posteriormente vendidas).
Para que veáis hasta donde pueden llegar los comentarios de los mayores en boca de sus hijos, cuando nombraron al ganador de la 1ª categoría (en la que se encontraba por primer año Laurita) un niño de 5ª llegó a decir que ganaba "la de siempre", cuando en realidad la premiada era una compañerita de Laura, de tres añitos y que como ella, empezó por primera vez al cole en septiembre. Es que hay que tener unas tragaderas...
Por cierto, a los premiados no les aplaudió practicamente nadie y a las dos menciones de honor creo recordar que solo mi familia, yo y poco más.

Insisto en decir que lo importante es participar, en que si por sobresalir en algo, eres pasto de las críticas y para ser amigo de "todos" se deben dejar de lado los propios sueños, aspiraciones, o hay que caer en la mediocridad, quizás entonces sea mejor contar los verdaderos amigos con los dedos de una mano. Porque para mí, un amigo es aquel que comparte conmigo las penas, disfruta conmigo de las alegrías y se siente feliz ante mis logros. Mis amigos me quieren con mis defectos y con mis virtudes. Para mis hijas solo quiero y deseo lo mismo.
Hace un rato en la luna de
Meggan, leí esto: "Ser diferente no es un problema, el problema es ser tratado de forma diferente". Ella tiene una lucha abierta por su hijo y por muchos otros niños que no solo son diferentes, sino que son especiales. Y es ahí , donde radica la belleza de cada persona, en esa diferencia que nos hace únicos. Por eso, mi consejo para mis hijas es que si realmente algo les hace felices luchen por ello, que no dejen escapar sus sueños por el "que dirán" y que nunca hagan a los demás aquello que no les gustaría que les hicieran. Prefiero que sean "odiadas" por ser ellas mismas, que no que vayan como "pollinas" detrás del rebaño y pastoreadas por la/el mediocre de turno.
Os iba a poner aquí las fotos de las postales de mis hijas, pero pensándolo mejor, me las guardo para una próxima entrada navideña y así os felicito las fiestas con ellas.