"Por fin voy a comer huevos". Esta frase reza en el messenger de mi cuñado desde hace ya unos meses. Para los que no lo habéis pillado, es que en unos meses será papá. Y ya lo dice el refrán: "Cuando seas padre, comerás huevos".
Creo que mi cuñao está un poco equivocado, porque seguramente, de tener solo un huevo, se lo comerá el peque que viene en camino. Eso fijo. Pero no seré yo quien le quite la ilusión...
El gran privilegio que tienen los padres es el amor incondicional de su hij@ y viceversa. Eso lo descubrirá en junio, cuando tenga entre sus brazos a ese pequeñajo que le robará el corazón y seguro que también muchas horas de sueño.

Hoy en el día del padre, quiero felicitar desde aquí a todos los papás, a los que ya lo son y también a todos aquellos, que como mi cuñado, van a ser unos padrazos en los próximos meses.
Laura salio ayer emocionada del colegio con el regalito que le había echo a su papi para dárselo hoy. Y aunque lleva días guardando el secreto como oro en paño, no resistió la tentación de regalárselo nada más verle. Es un dibujo. La esfera de un reloj, recortada y pintada. Con unos corazones a modo de coloretes. Pero lo mejor es lo que se lee por detrás:
Te pido:
cada segundo una mirada,
cada minuto una sonrisa,
cada hora que me mimes,
cada tarde que estés conmigo
y cada día que me digas
lo mucho que me quieres.
Yo a cambio te daré
todo mi amor.
¡FELICIDADES!
Laura
Felicidades también al padre de mis niñas, porque cumple con lo que le pide su hija y es que desde hace 8 años, no solo presume de padre sino que también ejerce de ello.
Ya he felicitado a todos los padres en general, a Edu en particular y me dejo al mejor para el final. Al mío.
Y es que mi Padre, es el mejor padre que me ha podido tocar en suerte. Siempre estuvo ahí y aún lo está, para lo que necesite. Tomó lecciones, corrigió deberes, ayudo con los "experimentos". Todo pacientemente y después de un exhausto día de trabajo. Jugó, rió y lloró conmigo y con mis hermanas, pero nunca se quejó. Me apoya, aconseja y orienta, dejando luego que libremente acierte o me equivoque en mis decisiones. Me enseño, con su ejemplo, a ser como soy. Nunca pidio nada a cambio y tiene un corazón enorme.
Sé que tenemos su amor, y él sabe que tiene el nuestro.
¡Muchas felicidades papá!