jueves, 19 de marzo de 2009

PARA LOS QUE HOY PUEDEN COMER HUEVOS

"Por fin voy a comer huevos". Esta frase reza en el messenger de mi cuñado desde hace ya unos meses. Para los que no lo habéis pillado, es que en unos meses será papá. Y ya lo dice el refrán: "Cuando seas padre, comerás huevos".

Creo que mi cuñao está un poco equivocado, porque seguramente, de tener solo un huevo, se lo comerá el peque que viene en camino. Eso fijo. Pero no seré yo quien le quite la ilusión...
El gran privilegio que tienen los padres es el amor incondicional de su hij@ y viceversa. Eso lo descubrirá en junio, cuando tenga entre sus brazos a ese pequeñajo que le robará el corazón y seguro que también muchas horas de sueño.


Hoy en el día del padre, quiero felicitar desde aquí a todos los papás, a los que ya lo son y también a todos aquellos, que como mi cuñado, van a ser unos padrazos en los próximos meses.

Laura salio ayer emocionada del colegio con el regalito que le había echo a su papi para dárselo hoy. Y aunque lleva días guardando el secreto como oro en paño, no resistió la tentación de regalárselo nada más verle. Es un dibujo. La esfera de un reloj, recortada y pintada. Con unos corazones a modo de coloretes. Pero lo mejor es lo que se lee por detrás:

Te pido:
cada segundo una mirada,
cada minuto una sonrisa,
cada hora que me mimes,
cada tarde que estés conmigo
y cada día que me digas
lo mucho que me quieres.
Yo a cambio te daré
todo mi amor.

¡FELICIDADES!
Laura


Felicidades también al padre de mis niñas, porque cumple con lo que le pide su hija y es que desde hace 8 años, no solo presume de padre sino que también ejerce de ello.

Ya he felicitado a todos los padres en general, a Edu en particular y me dejo al mejor para el final. Al mío.

Y es que mi Padre, es el mejor padre que me ha podido tocar en suerte. Siempre estuvo ahí y aún lo está, para lo que necesite. Tomó lecciones, corrigió deberes, ayudo con los "experimentos". Todo pacientemente y después de un exhausto día de trabajo. Jugó, rió y lloró conmigo y con mis hermanas, pero nunca se quejó. Me apoya, aconseja y orienta, dejando luego que libremente acierte o me equivoque en mis decisiones. Me enseño, con su ejemplo, a ser como soy. Nunca pidio nada a cambio y tiene un corazón enorme.
Sé que tenemos su amor, y él sabe que tiene el nuestro.

¡Muchas felicidades papá!

lunes, 2 de marzo de 2009

EL ANTROXU Y YO

Ya se ha acabado el Antroxu. Los fiestas carnavaleras dieron sus últimos coletazos este fin de semana en un montón de localidades, donde atrasan los festejos para que no coincidan con otras ciudades cercanas y no se lleven para allá a los autóctonos seguidores de Don Carnal .

Sé que estamos en Cuaresma, pero a mi, se me acumulan los temas atrasados. Tenia previsto uno sobre San Valentín, pero en aquellos días mi corazón estaba a otra cosa, así que no lo hice. Luego vinieron los carnavales y andaba liada con las niñas, en casa sin colegio y atareada con la aguja y el hilo terminando sus disfraces. Así que aunque tarde, aquí os dejo una entrada sobre el Antroxu.

Pocos han sido los años en los que no me he disfrazado en estas fechas. Desde bien pequeña mis padres siempre nos han inculcado el gusto por la fiesta antroxera, así que salvo en contadas ocasiones (como cuando me encontraba dando a luz a Alicia), he salido a lucir el disfraz. He ido de brasileña, de sevillana, de Bigote Arroce, de hombre cargando una caja, de payaso, de bruja, de dormilona, de india, de mejicana, de negra zumbona, de griega, de medieval, de mariposa, de oveja, de monja, de abuelita de caperucita, de campanilla, de Elly (la elefanta de Pocoyo)...

Tengo especiales recuerdos de todos y cada uno de esos disfraces, Y recuerdo anécdotas de casi todos estos carnavales que llevo a mis espaldas.

Cuando decidimos, hace un montón de años, ir de indias, invitamos a nuestra amiga Rocío a venir a casa, como otras muchas veces. El traje de Remi y el mio, eran de arpillera, así que con unas lanas, les hicimos unos bordados a puntadas largas, algo muy rápido y fácil de hacer. Entonces nos llama Rocío para decirnos que ella, ya tiene su disfraz (que se lo había cortado y cosido su tía), y al decirle que lo estabamos decorando un poco, nos dice que ella no sabe bordar, que no tenia mucho tiempo y que como solo faltaban unas horas para coger el tren para Gijón, a ver lo que podía hacer... Cuando la vimos, casi nos da un pasmo. La que se quejaba de que no sabia , nos llegó con un pedazo águila bordado a punto de cruz en la parte delantera del vestido. A nuestro lado, ella era la hija del jefe indio, y nosotras unas simples pieles rojas :)

Vestida de brasileña gané el concurso de disfraces infantil por parejas, que por aquel entonces se celebraba en Mercaplana, un salón de la infancia, que ahora solo se celebra en navidad, pero que antaño abría sus puertas durante mucho más tiempo. Iba con Eliseo, el hijo de mi madrina, y ambos recorriamos la pasarela, mientras él tocaba las maracas y yo cantaba (muy cortada y casi pa dentro) aquello de: "Brasil, brasil..." . Aunque en la foto no se aprecie, voy embetunada, que parezco de verdad mulata. Me insta mi hermana a decir, que cuente que el tinte para broncear que nos untaron no se iba ni frotando con estropajo, así que al día siguiente Eliseo tuvo que ir al cole con la cara y las manos "morenas". Como yo no iba al cole aún, tuve la suerte de poder esperar a que se me fuera en 3 o 4 lavados :P

De andaluzas, nos vestimos un año después, y ni disfrazada podía dejar de jugar con mi Baby Mocosete... Pobrecito, que seria de él????


Por aquel entonces los trajes nos los hacia la madre de mi madrina, que era modista. Según fuimos creciendo, los disfraces nos los hacíamos nosotras, que aunque al menos yo, no tengo ni idea de corte y confección, corto y coso, ya como siempre digo: si no queda mejor queda peor, que solo es pa un día!!!

Como me gusta el disfraz, más que a mortadelo, un año llegamos al destino de vacaciones con nuestros amigos de Pinto, y cuando entramos en el hotel vimos que esa noche había fiesta de disfraces. Nos fuimos a por unos imperdibles y unas cuerdas al chino más cercano y con las sabanas de las camas (que luego devolvimos a su lugar sanas y salvas) nos hicimos unos improvisados vestidos. Para las niñas no nos hicieron falta nada más que las fundas de las almohadas :)



Las fotos que siguen a continuación son de los peques de la familia, que este año no llegaron a un acuerdo para ir disfrazados de lo mismo, así que cada uno lo hizo de lo que más le apeteció. Hay un hada del bosque, dos primaveras y un spiderman. Un grupo de lo más variopinto, pero a fin de cuentas, es lo que se estila por estas fechas. Porque, ¿quien no ha visto mezclas tan raras como una princesa de la mano de un bombero, o un cura de la mano de un conejo?


MI VITRINA